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El hígado es un órgano encargado de diversas funciones, entre las que se incluye procesar nutrientes y una gran cantidad de sustancias tanto endógenas como aquellas que proceden del exterior, lo que lo hace susceptible al efecto tóxico de muchas de ellas. También ocurre por situaciones que obstruyen el drenaje de la bilis del hígado, así como por enfermedades del metabolismo como la resistencia a la acción de la insulina.

Algunos compuestos pueden ser eliminados del cuerpo en la misma forma en la que se encuentran presentes en el mismo, sin embargo muchos otros ameritan un proceso previo que facilite su eliminación. Estos últimos viajan al hígado en donde se hacen cambios en las moléculas para que puedan ser solubles en agua y de esta forma pasen a la sangre, y se eliminen a través de la orina en el riñón, o bien pasan al intestino a través de la bilis y son eliminados con las heces.

El daño hepático es un proceso complejo en el que ocurren diversos cambios químicos que alteran la estructura de las células del hígado, lo que favorece la acumulación de grasa en el mismo (conocida como esteatosis hepática o hígado graso) que llevara al desarrollo de cirrosis y finalmente de insuficiencia hepática.

¿Cómo reconocer el daño hepático?

El daño hepático es un proceso que ocurre de forma asintomática en sus fases iniciales, sin embargo es posible identificarlo mediante cambios en algunos estudios de laboratorio.

La principal señal de lesión o daño hepático es la elevación de la transaminasa ALT (también llamada TGP), sin embargo esta se eleva por muchas otras causas, por lo que se estableció que para hablar de daño hepático esta elevación debe ser más de tres veces del valor normal y acompañarse de elevación de otros valores como la bilirrubina y la fosfatasa alcalina, ambos más de dos veces por encima del valor normal.

En la medida que progresa la afectación del hígado se presenta molestias que abarcan principalmente la fatiga y el dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen, en los casos más avanzados se asocian fenómenos como trastornos en la nutrición y en la coagulación de la sangre.

¿Cómo reconocer el daño hepático?

El daño hepático es un proceso que ocurre de forma asintomática en sus fases iniciales, sin embargo es posible identificarlo mediante cambios en algunos estudios de laboratorio.

La principal señal de lesión o daño hepático es la elevación de la transaminasa ALT (también llamada TGP), sin embargo esta se eleva por muchas otras causas, por lo que se estableció que para hablar de daño hepático esta elevación debe ser más de tres veces del valor normal y acompañarse de elevación de otros valores como la bilirrubina y la fosfatasa alcalina, ambos más de dos veces por encima del valor normal.

En la medida que progresa la afectación del hígado se presenta molestias que abarcan principalmente la fatiga y el dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen, en los casos más avanzados se asocian fenómenos como trastornos en la nutrición y en la coagulación de la sangre.


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